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Gameiro, el ADN Atleti y las odiosas comparaciones

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Kevin Gameiro ha sido la apuesta del Atlético de Madrid y del ‘Cholo’ Simeone para esta temporada y ojalá, si se mira desde el punto de vista colchonero, para muchos más. Eso significaría que ha triunfado. El arranque de temporada ya ha sembrado las dudas en la parte india de la capital.

El fantasma de Jackson Martínez aun pervive en un sector de la grada del Vicente Calderón. Los más pesimistas comparan el inicio de campaña del francés con el que hiciera el colombiano y se resignan a no volver a disfrutar de unos de esos ‘9’s dominadores en el fútbol occidental. Y es que el listón es prácticamente inalcanzable. Kevin ha de confiar y creer en sus posibilidades evitando comparaciones pues en este caso, más que nunca, son odiosas. Cada delantero que pasaba por el Calderón elevaba unos centímetros el listón, casi inalcanzable para su sucesor, pero éste de nuevo lo volvía a superar. Cuando todos creían que sería imposible y que la marcha del último los hundiría para siempre, el nuevo lo volvía a hacer. Desde Fernando Torres a Diego Costa pasando por Falcao o el ‘Kun’ Agüero. Repasamos los números de los mejores arietes colchoneros de los últimos años.

Fernando Torres

Uno de los mejores jugadores de la historia del Atleti, sino el mejor. El canterano que soñaba con jugar algún día en el Vicente Calderón y lo consiguió. Se convirtió en capitán, buque e insignia del conjunto colchonero. La esperanza de repetir los éxitos que se resistían desde el glorioso doblete del ’96. El clavo ardiente al que agarrarse. Pero nunca se dio. Lo intentó todo y más pero ‘El Niño’ tuvo que emigrar a Liverpool para convertirse en un hombre. Siempre con el Atleti en el corazón. Y volvió. Volvió a un equipo ganador, que dejó de ser el pupas para ser uno de los equipos más potentes de Europa. Junto al ‘Cholo’ y a Griezmann, el gran objetivo de Fernando ahora es levantar la primera Champions de la historia del club. No pudo ser en Milán pero sus venas destilan ADN Atlético y eso no le permitirá tirar la toalla. Rendirse no es una opción. 314 partidos con la camiseta rojiblanca, 109 goles y un objetivo por el que merece la pena seguir sufriendo.

‘Kun’ Agüero

El chico que llegó de Argentina para hacer olvidar a Torres, si eso era posible, para soliviantar las lágrimas derramadas con la fuga de Fernando, si eso era posible. Un talento descomunal por delante, un diamante por pulir con miras de ser uno de los mejores futbolistas del mundo. Compartió vestuario con Fernando Torres en su llegada a España, ‘El Niño’ lo acogió y lo preparó para tomar su testigo. Una responsabilidad demencial para un chico de su edad que, lejos de arrugarse, volvió a ilusionar a la grada del Calderón. Y rompió una parte del gafe. Junto con su inseparable pareja de tango, Diego Forlán, levantaron la Copa de la UEFA de 2009 en Gelsenkirchen. 101 partidos, 31 goles y la esperanza, la esperanza de volver a ser una gran orquesta bajo la batuta del argentino.

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Diego Forlán

El charrúa llegó para suplir directamente a Fernando Torres. Una máquina de fabricar goles. Un olfato y una voracidad devastadores que fue artífice principal de la mano del ‘Kun’ del renacimiento del Atlético de Madrid.  Agüero era la estrella, el punto de mira de todos los defensas, el objetivo de todos los flashes. Y Forlán aprovechaba esa situación. Como Luis Suárez de Messi en el actual Barcelona. Ambos se complementaban y de su sinergia brotaban buena parte de las ilusiones colchoneras. Unas cifras goleadoras de infarto, 96 goles en 198 encuentros y la seguridad de que siempre estaría ahí; en el área. Su hábitat natural.

Radamel Falcao

La marcha de Sergio Agüero parecía imposible de digerir. Olor a bandera blanca. A rendirse. Y por eso dolió tanto, porque chocó con el ADN Atlético. El “Me quiero ir” en boca del argentino sonaba a “me rindo, quiero ir a un club más grande donde todo sea más fácil” en los oídos rojiblancos. Es por eso que su sucesor triunfó de forma inimaginable. Un tipo que se hizo a sí mismo, al que nadie regaló nada y que por derecho propio se ganó ser el mejor: Radamel Falcao. El colombiano destacó por su capacidad goleadora y su sacrificio en el Oporto pero el reto era mayúsculo. Liderar el proyecto del Atlético de Madrid bajo la tutela de un nuevo entrenador: el ‘Cholo’. Y lo hizo, vaya si lo hizo. 70 goles en 91 partidos, una media de 0.77 tantos por encuentro. Una barbaridad. Y una Europa League, una Supercopa de Europa con exhibición incluida ante el Chelsea y una Copa del Rey en el Bernabeu. Pero no fue una copa cualquiera. Significaba romper una racha antiquísima y creer. Creer que ellos, juntos, con trabajo, podrían ganar a cualquiera.

Diego Costa

Compartió coto de caza con ‘El Tigre’ durante una temporada y el crecimiento a su lado de fue extraordinario. Hizo 20 goles y fue clave en la famosa final del Santiago Bernabeu. La salida de Falcao no se entendió tampoco en el Calderón. Un hombre que se mueve por intereses económicos no es concebido como ADN Atlético. Pero Diego Costa sí que es un guerrero. Criado en las conflictivas calles de Lagarto y forjado en Vigo, Albacete, Pucela y Vallecas, asumió el rol de líder y fue potenciado por el ‘Cholo’ hasta convertirlo en uno de los mejores jugadores del mundo. 135 partidos, 63 goles y un legado. La sombra de Diego Costa es tan alargada que cegó a Jackson y siembra las dudas sobre Gameiro. Un donante de ADN Atleti, un futbolista que lo da todo en cada segundo, que no va partido a partido sino jugada a jugada, que quiere llegar a una final de Champions con el músculo desgarrado varios centímetros. El hombre que fue vital para que el Atlético conquistase la Liga casi 20 años después. Y soñase con la Champions. Simeone lo quería de vuelta y él quería volver pero las cosas su regreso a casa era imposible.

Kevin, no te preocupes. Son nombres que asustan, números que asustan. Pero recuerda, siempre, las palabras que pronunció el ‘Cholo’ Simeone en la celebración de aquella histórica liga: “Si se cree y se trabaja, se puede”. Puro ADN Atlético y la única fórmula para triunfar en el Vicente Calderón. Tirar la toalla no es una opción y si creías que las cosas iban a ser fáciles, que no ibas a sufrir, es que no tienes ADN Atlético.

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