Fútbol inglés

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Una remodelación sin perder el romanticismo

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Anfield es uno de los estadios con más encanto de Europa. El You’ll Never Walk Alone que precede cada encuentro, especialmente los días que hay homenaje a las víctimas de Hillsborough, esos días emociona especialmente, el túnel de acceso y su mítico cartel ‘This is Anfield’. Un lugar especial.

La casa del Liverpool ha sido testigo de muchas noches mágicas. Los Reds regentan cinco Champions y 18 ligas, un palmarés envidiable. Sin embargo, con la llegada del fútbol moderno han perdido impacto y ganar una Premier o una Champions actualmente parecen misión imposible. Tal vez la causa sea la irrupción de los millones, una fuerza con la que el Liverpool no puede competir, o una mala planificación deportiva, o ambas. Vivimos en un período de duras críticas para el histórico club inglés. Muchas en lo referente a su modernización. Un estadio muy romántico, el más romántico de todos, seguramente, pero lejos de las grandes infraestructuras modernas. Igual que los vestuarios o el túnel, tildados de antiguos. Lo tradicional parece no tener cabida en el siglo XXI.

Para resolver esta situación, el Liverpool planea un lavado de cara para Anfield. Sin perder de vista ese lado romántico, esa esencia que lo hace especial, pero adaptándose a los nuevos tiempos. Un lugar donde miles de aficionados Reds más puedan cantar ese himno a capela que tanto nos emociona. Donde repetir nuevas noches de gloria como la increíble remontada ante el Borussia Dortmund en la pasada Europa League con el agónico gol de Dejan Lovren en el descuento que formará ya siempre parte de la inmensa historia del club (tan increíble que estrena placa conmemorativa).

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La primera remodelación ya ha sido completada. El proyecto de aumento del Main Stand o grada principal se puso en marcha el pasado verano, al finalizar la temporada, y ya ha terminado.El Liverpool tuvo que pedir a la FA si su primer partido como local de la presente campaña lo podían disputar como visitantes y su requisito fue aceptado. Ahora, el destino ha querido que sea el Leicester quien inaugure el nuevo Anfield. Más romanticismo imposible, el protagonista de la historia más romántica del fútbol ingles. El aforo de 45.5000 espectadores aproximadamente ha pasado a 54.074 asientos. Casi 10.000 gargantas más gritarán para volver a llevar a su equipo a la élite europea. Y lo que queda.

 

La placa más famosa del mundo del fútbol vuelve a lucir en el túnel de Anfield. La fachada principal presume, orgullosa, del entrenador que pretende imprimir de nuevo un carácter ganador al Liverpool, Jürgen Klopp, y el jugador del que hacer su emblema, Philippe Coutinho. Un proyecto ambicioso con la intención de remodelar Anfield hasta alcanzar los 60.000 espectadores de aforo en paralelo con un proyecto deportivo triunfal. Un entrenador con muchos años para imprimir su estilo, identificado con el club, para que las noches de gloria y los títulos importantes vuelvan a formar parte del día a día del Liverpool. Pero siempre, sobre todo, sin perder el romanticismo.

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