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Seis razones para creer en un Napoli campeón

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Es el momento. El año propicio. La hora de la verdad ha comenzado y con un hexacampeón enfrente apenas hay margen para el error. El Napoli es el equipo que se ha situado más cerca del incontestable dominio de la Juventus durante su dilatada y vigente etapa vencedora, con tres temporadas de seis a menos de diez puntos de distancia de los bianconeri. Y es que con Sarri ha conseguido situarse a rebufo de los de Allegri. Pese a ello, la distancia con la Juventus todavía fue notoria durante el curso anterior, especialmente en los duelos contra los cinco equipos que finalizaron en zona de acceso directo a Europa, en los que el Napoli se dejó nueve puntos respecto a los recolectados por los turineses.

Los partenopeos siguen presentando algunos pequeños déficits (un plan B defensivo sólido, un guardameta capaz de ganar o amarrar puntos con sus actuaciones y alguna posición sin recambio de garantías como el lateral diestro), pero ha sabido pulir casi todos los demás a través de la realización de ajustes dentro del continuismo estilístico que Sarri representa y además, ha visto cómo los potenciales problemas de sus dos rivales más directos han aumentado con los múltiples cambios que ha vivido la Roma, que deberá asimismo saber encajar la pérdida de hasta tres titulares (Szczesny, Rüdiger y Salah) y que ya ha dejado ver algunos posibles problemas estructurales; y el terremoto a varias esferas -también la táctica- que ha causado la salida de Bonucci de la Juventus.

Con todo y con ello y teniendo en cuenta el reforzado e ilusionante Milan y la garantía que le ofrece al Inter contar en el banquillo con un técnico como Spalletti, no hay en Italia una alternativa más clara al reinado de la Juventus que el Napoli de Sarri, del caliente San Paolo, del tridente ofensivo de los pequeños diablos, del gran capitán eslovaco, del sistema defensivo más ambicioso y valiente del Calcio. Repasamos diez motivos y razones para creer firmemente en un Napoli capaz de proclamarse de nuevo campeón de Italia. 27 años después, el asalto al Scudetto es más posible y probable que nunca desde entonces.

1.- La unión hace la fuerza

Ninguna de las estrellas del Napoli, pese a las ofertas conocidas (Koulibaly, Insigne, Mertens) y las que seguramente han llegado sin haber salido a la luz (Hamsik, Callejón, Hysaj), ha abandonado el barco este verano y no parece una decisión unánime casual. La autoexigencia se ha disparado aunque Sarri mantenga con sapiencia el discurso de tono bajo. El vestuario partenopeo se ha conjurado, cree en lo que hace y en lo que propone su técnico y sabe que está ante una oportunidad histórica. Como también lo sabe la grada de San Paolo, a quien a ambición y a fe muy pocas aficiones pueden igualarse. A la estela de su aliento, el equipo se ha convencido de que creer tanto y tener tanta ambición como su gente es tan necesario como no perder la confianza y la brillantez en su juego.

Además de ello, el reparto de roles y la jerarquización de la plantilla están perfectamente asumidos por cada uno de sus futbolistas, estén en el estamento de importancia en el que estén. Hay un maestro: Sarri, un líder: Hamsik, un tridente fundamental: Insigne-Mertens-Callejón, una defensa titular muy asentada: Reina-Hysaj-Albiol-Koulibaly-Ghoulam, dos plazas intercambiables sin apenas bajadas de rendimiento incluso en la máxima exigencia como son las dobles parejas Jorginho-Diawara y Allan-Zielinski, una alternativa de área de alto nivel como es Milik, y un puñado de hombres más plenamente conscientes de su papel y de lo que tienen que dar puntualmente en cada momento.

2.- Construir sobre la continuidad

Se ha visto en la pretemporada ante rivales de pura élite europea y también en la previa de la Champions League ante el Niza: el Napoli está cada vez más confiado en el fútbol de toque vertical que esboza en cada partido, unos automatismos siguen floreciendo mientras siguen puliéndose otros, cada pase parece salir una décima de segundo más rápido que al principio de la pasada temporada y cada movimiento con y sin balón parece nacer y reproducirse de una forma más natural y al mismo tiempo y paradójicamente, de una forma más mecánica e intuitiva.

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Otro elemento grupal que parece jugar a favor del conjunto napolitano es la propia convicción en sus posibilidades futbolísticas y el aprendizaje de los errores del pasado. En ese sentido, la eliminatoria ante el Real Madrid el curso pasado curó, pese a la derrota, las sensaciones de la caída en 2014 ante el Athletic en la previa de la Champions aún con Benítez, sitúo al equipo en una esfera competitiva de primer orden y le convenció de la posibilidad real de atacar zonas reservadas a los gigantes europeos, que parecían vedadas para el Napoli desde los primeros años noventa. En aquellos dos partidos de febrero y marzo repletos de mecanismos que reajustar para poder derribar a los más grandes en un futuro, los partenopeos se demostraron una cosa vital: que el camino de la valentía por bandera -ese que representa a la perfección la imagen repetida en casi cada partido de Koulibaly yendo a presionar al pico del área rival o subiendo la pelota en conducción por el carril de Hamsik más allá de la medular- era mucho más que el camino correcto, era su inviolable esencia. Y para tumbar a la Juventus deberán realizar correcciones, pero no deberán jamás traicionarse a sí mismos.

3.- Póker de ases

Los cuatro fantásticos son los jugadores que definen al Napoli, los que lo convierten en el aspirante número uno al Scudetto sin discusión y en uno de los equipos más atractivos de todo el continente. Ningún otro equipo de ninguna otra liga europea consiguió durante la campaña anterior colocar a cuatro futbolistas por encima de la decena de tantos en la competición doméstica. Además, Hamsik, Insigne, Callejón y Mertens se situaron de forma conjunta entre los mejores asistentes de la Serie A 2016/2017, con más de nueve asistencias realizadas por cada uno de ellos. Unas cifras demoledoras que hablan por sí solas de la importancia de sus respectivas figuras y de lo temible de su puesta en escena. Sin embargo, los más positivo para Sarri y la hinchada de San Paolo no son las cifras sino el grado de implicación y entendimiento de sus cuatro cracks. El fútbol de Hamsik, Insigne, Callejón y Mertens se desarrolla y se expresa interrelacionado, mediante triangulaciones y movimientos a cuatro bandas que dependen de los movimientos de las demás piezas.

Cuando Insigne recibe al pie, Hamsik gana altura para asegurar mediante la pared o la acción individual del extremo napolitano que los suyos avanzan con la pelota controlada hacia el arco rival. Cuando Insigne se pega a línea de cal, Callejón busca con avidez el segundo palo. Cuando el italiano o el español trazan un desmarque profundo, Mertens hace el movimiento dentro – fuera para arrastrar y ofrecerse después como finalizador. Cuando el belga recibe entre líneas cerca de la media luna, los tres se acercan para ofrecerle soluciones en corto… Y así hasta una cantidad ingente de jugadas. Se buscan, se encuentran, se apoyan, se necesitan y lo saben. Solo de esta manera, pensada hasta el más mínimo detalle, se entiende los números que han sido capaces de alcanzar sin excepción y que volverán a estar en disposición de repetir por segundo curso consecutivo.

4.- Frescura para gestionar mejor los minutos

Desde que Sarri se hizo cargo del Napoli en el verano de 2015, la apuesta por la juventud ha sido descarada. Este curso integran la plantilla azzurra hasta siete futbolistas sub-23, la mayoría de gran peso. Algunos como Hysaj (23) son titulares fijos, otros como Zielinski (23) y Diawara (20) ya se ganaron el año pasado a pulso ser tomados en cuenta como elementos de enorme relieve e importancia para su técnico y en grado de incluso ostentar la titularidad, Milik (23) será fundamental para la rotación y contará con muchísimos minutos tras el infortunio de su lesión, aunque Mertens se haya ganado con creces el sitio; y los demás, el croata Rog (20), en menor medida Leandrinho (18), y Ounas (20) -el único fichaje junto a Mário Rui-; están llamados a adquirir la misma importancia para el grupo en el corto y medio plazo.

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Sarri mejoró en la 2016/17 el escaso reparto de minutos de su primera temporada al frente del Napoli, en la que el mismo once titular soportó casi el noventa por ciento de los minutos totales jugados en Serie A. Pese a que el porcentaje disminuyó a un 78% el año pasado, si el Napoli quiere de verdad compaginar tres competiciones y asaltar el trono de la Juventus deberá focalizarse en el objetivo del Scudetto, confiar todavía más en la totalidad de su plantilla y hacerse experto en la gestión y la contemporización de esfuerzos, especialmente en aquellos partidos encarrilados y en los duelos en San Paolo ante los rivales teóricamente menos potentes. Y para ello, el talento, la frescura y el rendimiento de sus jóvenes será básico. Una circunstancia adicional juega a favor del potencial aumento del rendimiento colectivo del Napoli: es año de Mundial y hasta cinco titulares (Reina, Albiol, Jorginho, Allan y Callejón) no tienen para nada asegurados sus puestos en selecciones que estarán sí o sí en Rusia 2018.

5.- Una Juventus más “atacable”

El Napoli se ha acercado a la Juventus. Tantos años mirando desde la distancia la excelencia competitiva en el Calcio hecha equipo de fútbol le ha servido a los azzurri para crecer y crecer tratando de arrimarse cada año un poquito más a su nivel. Para ello, la figura y el ideario de Sarri ha sido indispensable. Seis años después del primer Scudetto de Conte en Turín, la Juventus ha vuelto a mostrar ligeras debilidades que unidas a la cohesión y coherencia a nivel deportiva del Napoli han hecho que las teóricas y habituales distancias entre ambos se acorten tan solo un año después de la traumática salida de Higuaín en dirección al Juventus Stadium.

La Juventus ha perdido un icono, una marca, una forma de jugar y hacer las cosas como hizo el Napoli meses atrás. La marcha del equipo bianconero de la garantía ultracompetitiva y diferencial que suponía Leonardo Bonucci a nivel defensivo y en concepto de salida de pelota desde atrás en corto y en largo, es seguramente equiparable al cisma que causó la huida del ‘Pipita’ de Nápoles el verano pasado, aunque con una evidente menor carga dramática en una afición mucho más pragmática y acostumbrada al éxito. Sin embargo, sumada a las múltiples llegadas, a otra salida de uno de los mejores del mundo en su posición como es Dani Alves y a que Allegri no ha terminado todavía de pulir ni de culminar el asentamiento de la línea trasera de cuatro abren una brecha a través de la que el Napoli debe ir con todo.

6.- Variantes nuevas para un estilo innegociable

Sarri no cambia pero sí está incorporando matices tácticos, consciente de que en su tercer año al frente del equipo necesita seguir encontrando vías nuevas que no conviertan al Napoli en un equipo si no fácil defender, sí más previsible de lo deseable. Para ello, el entrenador toscano está trabajando en una mayor capacidad de controlar los tempos más bajos de los partidos, cuando el marcador juega a su favor, sin que ello conlleve una bajada de la intensidad y de la concentración. Dos elementos que el Napoli necesita a cada segundo al máximo rendimiento para esgrimir su juego. En los dos partidos de la eliminatoria de previa de Champions ante el Niza ya se pudo ver en muchos tramos avances significativos en ese sentido, con el pase horizontal -aunque en campo rival para evitar presiones elevadas y errores fatales- como herramienta.

El Napoli es el equipo más trabajado tácticamente y el mejor técnicamente de todo el Calcio en cuanto a su sistema ofensivo. Muy pocos equipos en Europa son capaces de combinar y de verticalizar con la combinación de velocidad y precisión con la que lo hacen los de Sarri, lo que ya de por sí y sumado a su torrente goleador por cuatriplicado, le da al equipo hechuras de potencial campeón. Sin embargo, en algunos partidos de la temporada pasada el equipo se inclinó demasiado hacia su costado más combinativo y de mayor peso en sus posesiones -el izquierdo-, quedando obligado por el otro costado a tener que dejar demasiado fijado atrás a Hysaj y muy limitado a las punzantes y efectivas pero repetitivas diagonales de un Callejón. Es por ello que el exmadridista está adquiriendo una participación pelota al pie más reseñable, una variante que a su vez permite a Hysaj ganar altura más veces por partido y sacar a relucir su buen centro para hacer útiles ambas bandas en los movimientos con y sin balón.

Además del más equilibrado reparto del peso del juego entre el costado con más tráfico y el más liberado, también hemos empezado a ver un Napoli que sorprende de vez en cuando con contragolpes más largos y directos, y con lanzamientos en profundidad por parte de los laterales para los extremos en los carriles intermedios tras inicios de jugada de apenas dos o tres toques. Aspectos tácticos añadidos que el equipo está adquiriendo para no dejar de ser un martillo en ataque, pero para ser todavía más completo y controlar mejor si cabe los partidos. Para poder convertirse en el nuevo campeón de Italia siete años después de que que el país no conozca a otro que la Juventus y tres décadas más tarde de la última conquista napolitana.

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