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La legendaria figura del jugador-entrenador

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La figura del jugador-entrenador es un recurso tan sorprendente como inusual. Consiste en que un jugador compagine las labores de futbolista y director técnico de su equipo al mismo tiempo. Dentro de la cultura futbolística europea esta costumbre no está muy arraigada, a excepción de Inglaterra, donde han proliferado varios casos y algunos con éxito, pero en otros países con diferentes culturas, como por ejemplo Estados Unidos, se utiliza con mayor frecuencia en deportes como baloncesto o beisbol.

Estrellas contrastadas del fútbol como Romario (Vasco de Gama), Roberto Carlos (Anzhi), Zambrotta (Chiasso), Gattuso (Sion) o George Weah (selección de Liberia) tuvieron un affaire como jugadores-entrenadores. Si bien es cierto que se produjeron en el ocaso de su carrera y ninguno de ellos en equipos de primer nivel. La Premier League sin embargo ha conocido situaciones de esta naturaleza en equipos punteros, y en ocasiones conquistando títulos.
 

 

John Toshack se interesó por la profesión de entrenador desde muy joven, de hecho, con 18 años ya había obtenido la licencia. Las lesiones no lo dejaron triunfar como futbolista y con 28 años recibió una singular oferta para hacerse cargo de entrenar y jugar para el Swansea City en cuarta división inglesa. Se convirtió así en el entrenador más joven de la historia de la Championship. Entre 1977 y 1981, ¡en tan solo cuatro temporadas! el Swansea escaló de cuarta a primera división; cuatro ascensos consecutivos. Histórico.
Uno de los delanteros más recordados en la historia del Liverpool es Kenny Dalglish. En 1985, después de la trágica tarde de Heysel, el escocés se atrevió a tomar las riendas de jugar y dirigir paralelamente en el club del Merseyside. No le fue nada mal, pues conquistó la Liga Inglesa en tres ocasiones y la FA Cup en otras dos. En 1991 abandonó definitivamente de su papel de jugador y continuó como mánager.

El mítico futbolista holandés Ruud Gullit también probó suerte como jugador-entrenador. Esta vez fue en el barrio rico de Londres, en Chelsea. La aventura duró tan solo dos años (1996-1998) pero consiguió llevar una FA Cup a Stamford Bridge, primer título importante para el club en 26 años. Tras su cese, el por entonces delantero italiano del equipo Gianluca Vialli emuló a su compañero. La fórmula también triunfó esta vez. Primero ganó la Copa de la Liga y la Recopa de Europa al poco tiempo de hacerse cargo del club y para rematar la hazaña, el Chelsea derrotó al Real Madrid en la Supercopa de Europa. 1999 anunció su retirada como jugador para concentrarse en su carrera como técnico, que por cierto, fracasó y finalizó en 2001.

El exjugador del Manchester United, Paul Ince, a quién le confiaron la ardua tarea de jugar y entrenar simultáneamente en el modesto Macclesfield Town. No funcionó y solamente duró un año dicha andadura, pero le sirvió como trampolín para una futura carrera en solitario. En 2008 fue nombrado DT del Blackburn Rovers y se convirtió en el primer técnico de color de la Premier League. El caso más reciente es el de Ryan Giggs, que en el año 2014 ejerció de jugador-entrenador hasta final de temporada cuando el Manchester United prescindió de los servicios de David Moyes hasta encontrar un nuevo técnico, Louis Van Gaal, quién nombró al Galés su asistente.
 

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Muchos años han pasado ya desde el último caso de un jugador-entrenador que triunfe en la élite. En la Premier, por cultura futbolística, se han dado numerosas situaciones, pero la modernización y la incipiente conversión al fútbol negocio hacen que la paciencia y la confianza en un técnico sin experiencia brillen por su ausencia. Se quieren títulos y se quiere ya, puesto que para ello se invierten ingentes cantidades de dinero. No hay tiempo para pruebas. Se ha perdido la tradición de esta mítica figura, tanto por sus personalidades pasadas, que son leyendas en sí mismas, como por la emoción que provoca en el aficionado asistir a este excepcional espectáculo. Por desgracia, en los tiempos que corren, el único jugador-entrenador con posibilidad de éxito es el dinero.

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