Selección

article title

40 años seguidos sin faltar a la mayor fiesta del fútbol

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

REDACCIÓN – Alemania 1974. Ese fue el último Campeonato del Mundo en el que España no estuvo presente. De aquel Mundial, ganado por la Alemania de Beckenbauer a la Holanda de Cruyff en el Olympiastadion de Munich han pasado 39 años. España ha estado en cada uno de los Mundiales en estas cuatro décadas y volverá a estar en Brasil 2014 salvo que el martes Georgia y España se intercambien papeles en lo que supondría una sopresa sin precedentes.

En Palma de Mallorca los hombres de Vicente Del Bosque recibían -con Valdés y Michu como titulares- a una Bielorrusia que jugó una dignísima primera parte, cerrando líneas, pregonando un orden y disciplina ex-soviética y tratando de salir a la contra. España se atascó y una vez llegaba a tres cuartos de cancha se bloqueaba, le faltaba creatividad y acierto. Michu -jugando de 9- le echó voluntad pero entre que le asistían mal y que tampoco parecía estar muy ubicado en el contextp, el 0-0 al descanso fue un hecho con el consecuente aburrimiento en las gradas y en los salones de media España. Pudo ser peor aún si el colegiado señala como penalti una clara mano de Piqué en el 44'.

Del Bosque movió ficha dando entrada a Negredo y a Iniesta para agilizar la vanguardia y el equipo lo agradeció. Los bielorrusos bajaron la intensidad, España siguió tocando y cayeron los goles. Xavi primero, Negredo después. El regista egarense está para una despedida con honores después de Brasil, el delantero vallecano está para que le den el "9" y no se lo pongan en duda en un año. Kornilenko marcaría en el 88' pondiendo en jaque a España en los minutos finales, llegándose incluso a pedir la hora en la grada. El fútbol tiene estas cosas.

España ganó hoy a Bielorrusia, sin excelencia y con ciertos agobios innecesarios, seguramente ganará el martes en Albacete a Georgia y acudirá a Brasil a defender la estrella de la camiseta, esa estrella que llenó de orgullo a un país tendente a la división, un país que hoy se mueve entre criticar el que la estrella ya no luzca tanto, o si exigir una segunda luminaria para el colorado textil.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Artículos relacionados