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2004: el año de las sorpresas imborrables

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Cada verano arranca un nuevo curso deportivo en el fútbol europeo con ilusiones renovadas, con perspectivas que iniciarán desde cero para conseguir los diferentes objetivos marcados en la lista de prioridades. Sin embargo, hay temporadas mejores que otras, años deportivos que reflejan logros más relevantes que otros, y si todos ocurren un mismo año adquieren un aura mágico, especial, e imborrable.

Durante el año 2004, durante la temporada 2003-04, se congregaron varios éxitos diferentes, individuales, que convirtieron a diferentes equipos en noticia, y convirtieron aquel final de campaña en algo imborrable para los aficionados al fútbol en general.

Equipos que entraron en la Historia de sus respectivos proyectos, que fueron tatuados de forma eterna en el recuerdo de su gente, y que convirtieron, así, el 2004 en un año de cierto peso deportivo:

El Arsenal de los Invencibles.

Arsène Wenger y sus pupilos entraron en la Historia del fútbol inglés. La temporada 2003-04 fue la del Arsenal de los Invencibles, la que se convertiría en imborrable para los aficionados Gunners y del fútbol en general. Aquel equipo se proclamó Campeón de la Premier League imbatido, sin perder un sólo partido (26 victorias, 12 empates, 0 derrotas), entrando en el Hall de la Fama del fútbol inglés, y logrando un trofeo que, como premio a su impecable año, fue obsequiado tiempo después con una réplica dorada. Aquel equipo mantuvo su espectacular racha de resultados la temporada siguiente, llegando hasta los 49 partidos consecutivos sin perder (38 en la temporada 2003-04 y 11 de la temporada 2004-2005). Un equipo histórico, en el que militaban jugadores históricos del club como Thierry Henry, Dennis Bergkamp, Patrick Vieira o Robert Pires, entre otros, que todavía hoy recuerdan con añoranza, y que erigió a los cielos futbolísticos al técnico Arsène Wenger. Ocurrió en 2004.

El Valencia de Rafa Benítez y el doblete.

Rafa Benítez llegaba a Mestalla procedente del CD Tenerife para ser el técnico encargado de dirigir al Valencia CF. Un técnico poco conocido, que llegaba procedente de Segunda División, pero que años después entraría en la historia del club valencianista. Fue en 2004, cuando el Valencia viviría la que muchos aseguran fue la mejor temporada de su historia. Aquel año es recordado en la actualidad con un aura especial, cuando los resultados deportivos hicieron codearse al conjunto valenciano con los primeros puestos del ránking mundial. El Valencia lograría un histórico doblete en la temporada 2003-04, ganando la Liga BBVA y la Copa de la UEFA. Una plantilla en la que destacaban jugadores como Pablo Aimar, David Albelda, Santi Cañizares, Rubén Baraja o uno de los delanteros del momento, Mista. Un doblete histórico, que les colocaba en el primer plano mediático, pero llegaría otro éxito aquel año, cuando el Valencia ganaría la Supercopa de Europa contra el Oporto. Aquel equipo fue condecorado por la IFFHS como el mejor equipo del mundo. Ocurrió en 2004.

El Oporto de Mourinho y la Champions League.

Jose Mourinho es en la actualidad uno de los técnicos más laureados del fútbol europeo y mundial. Un entrenador cuyo historial de títulos está a la altura de los más grandes, tanto a nivel doméstico como a nivel continental. Pero todo tiene un comienzo, y en el caso del técnico portugués, su primer gran año llegaría en 2004, cuando, entre otros logros, el Oporto se consagraría como campeón de Europa, tras ganar al Mónaco en la Final. Aquel año, Mourinho escribiría su primera gran página dorada con la Copa de Europa. Aquel año comenzaría de forma sólida su progresión hasta la cima del fútbol mundial, y su progresión es conocida por todos. Además, aquella temporada, entre los 4 semifinalistas del torneo (Deportivo de la Coruña, Oporto, Mónaco y Chelsea), sólo el Oporto había sido campeón antes. Es decir, 3 de los 4 mejores equipos de Europa aquella temporada no había sido campeón continental antes. Ocurrió en 2004.

Grecia, campeona de la Eurocopa de Portugal.

Una de las sorpresas más grandes que se han producido en el fútbol europeo en las últimas décadas. Grecia conseguiría aquel verano el mayor éxito de su historia deportiva, cuando ganaban la Eurocopa de 2004, disputada en Portugal. Los helenos llevaron a cabo un torneo discreto, sin grandes alardes, casi en silencio, pero totalmente efectivo, totalmente triunfal, que les llevaría a la gloria venciendo, además, al anfitrión, en la Final. Aquella Grecia marcó un total de 7 goles en 6 partidos, de los cuáles los 3 últimos fueron por la mínima 1-0. Todos sus pasos adelante fueron limitados, por la mínima (perdiendo incluso un partido y empatando otro en la Fase de Grupos). Un equipo que sorprendió por sus limitaciones y por cómo consiguió explotarlas al máximo. Pasos cortos, sin grandes titulares, con la ilusión de un país detrás. Charisteas fue el héroe nacional con su gol en la Final. Grecia sorprendió a conocidos y extraños aquel verano. Ocurrió en 2004.

2004 no pasó a la historia del fútbol en su entonces. Pero ahora, echando la mirada atrás, recordando a los clubes comentados que, individualmente, enamoraron a miles de personas, colocándolos todos en el mismo tarro de las esencias, se obtiene como resultado un año histórico, con hechos rotundos y solventes que, más de una década después, coge peso.

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