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16 veces Rafa Nadal

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Ha pasado una semana de su Grand Slam número 16. Un logro casi irrepetible. Rafa Nadal conquistó su tercer US Open frente al sacador Kevin Anderson en tres parciales. Algunos infravaloran tal registro por la ausencia de muchas de las mejores raquetas del circuito. El verdadero despliegue de juego del de Manacor fueron los semifinales contra Del Potro. A estas alturas uno ya no se atreve a situarlo o no entre los mejores encuentros de su carrera aunque rindió de manera formidable y sin fisuras ante un DelPo que llegaba con mucha confianza y con un drive casi inabordable.

Caerse para levantarse. Tropezar para ganar impulso. Irse para volver con más fuerza. Lesionarse para luego ganar. Esa es la verdadera historia de Rafael Nadal. Las lesiones le han llevado a pasar largas épocas fuera de las pistas pero eso no le ha impedido rendirse. La más reciente fue la que sufrió en 2016 durante la disputa de Roland Garros. Antes hubo muchas otras.

No se trata de si es el mejor deportista español de la historia o si está batiendo todo tipo de récords. Se trata de que será complicado volver a ver un deportista con la capacidad de superación, esfuerzo y lucha que le caracterizan.

La competición saca lo mejor de él. La presión es su mejor amigo. Cuanto más límite es la situación mejor juego despliega. Eso se muestra en sus cifras en partidos a cinco sets. Una fuerza mental inquebrantable que le permite superar toda clase de obstáculos y rendir en la adversidad.

Después de toda una vida levantando trofeos, ha sabido reinventarse. Su versión actual es la de un jugador más ofensivo. La de alguien más decidido a llevar el peso de los partidos. Su mejorado revés, detalle que suele pasar desapercibido, es uno de los secretos para lograr llevar el ritmo en cada instante ya que le facilita la apertura de pista. Y, aunque busque mayor determinación en los peloteos, no rehúye la defensa. Sigue siendo ese tenista que llega a bolas que el resto de jugadores darían por perdidas sin intentarlo. Eso le ha llevado a volver a situarse en el primer escalón del tenis mundial, tras empezar la temporada en el puesto nueve de la ATP.

El sueño de alcanzar los 19 Grand Slam de Roger Federer no resulta tan lejano. El tiempo corre a favor del español teniendo en cuenta la diferencia de edad, 31 años frente a 36. Dependerá en gran medida de si el suizo mantiene su excelso estado de forma que le ha llevado a levantar en 2017 el Open de Australia y también Wimbledon, cuando llevaba desde 2012 sin actualizar sus vitrinas de torneos grandes. Ser el mejor de la historia es uno de los pocos retos que le quedan por superar a Rafa. No es tanta utopía como algunos puedan pensar.

Hay una forma de culminar su 2017. Esa no es otra que con la consecución de la Copa de Maestros en Londres. El único gran torneo que se le resiste. Ese evento que reúne a los ocho mejores del año y que nunca ha podido celebrar hasta ahora. Un broche de oro a un curso irrepetible.

Toni Nadal también merece mención. El tío y entrenador de Rafa desde siempre está ante su último año acompañándole por los torneos. Él es el principal culpable de que hoy podamos hablar de un tenista legendario y resultaría injusto no atribuirle parte del mérito.

Sólo el tiempo marcará el verdadero legado que deja y continuará dejando Rafa Nadal.

Yo vi jugar a Rafa Nadal.

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