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‘Esperaba un sofá y me han traído una lámpara’

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Miquel MORO‘Esperaba un sofá y me han traído una lámpara.’ Con esta brillante sentencia expresaba de forma muy contundente Rafa Benítez su enfado cuando al llegar de vacaciones en 2003 se enteraba de que entre García Pitarch y Manuel Llorente no sólo no habían trabajado por prolongar la estancia de Anthony Réveillère en el Valencia, sino que habían fichado a un mediapunta uruguayo del que nadie sabía nada. Ese charrúa respondía al nombre de Néstor Fabián Cannobio, pero desde aquel día fue conocido por muchos como ‘El Lámpara’ Cannobio.

El técnico madrileño había encontrado en el lateral francés a un nombre de notable rendimiento y de una disciplina apta para la exigencia que Benítez siempre ha tenido para sus equipos. Réveillère ya no estaba.


Henry y Réveillère se saludan tras un Valencia – Arsenal (UCL 2003) / Getty

Poco más de un año después el Valencia lograba un histórico doblete con la Liga y la UEFA, pero la relación entre Benítez y Llorente se había deteriorado hasta el punto de que el entrenador valencianista más laureado salió por la puerta de atrás, pero no por ello dejó de ganar títulos importantes, entre los que destacan la Champions con el Liverpool y la Europa League hace unos meses con el Chelsea, cuando su rol de 'interino' no dejó ver a los aficionados el entrenador que se había hecho cargo del equipo, ofuscados por viejas declaraciones. Hasta su breve y turbulenta etapa en el Inter post Mourinho se saldó con un título, cuando ganó el Mundial de Clubes días antes de ser destituido.

Una trayectoria que hace suspirar a muchos aficionados valencianistas al pensar qué habría pasado si se hubiera ‘mimado’ un poco más a Benítez con sus peticiones para el equipo.

Tampoco le fue mal a Révellière que tras su vuelta a Francia jugó durante diez años en el Olympique de Lyon, con el que ganó cinco ligas galas y fue un fijo en su flanco derecho durante los mejores años de los lyoneses como animadores de la Champions League. Llegó a ser internacional y a formar parte de ese extraño grupo que representó con tan poco acierto a Francia en el Mundial de 2010. Sin estridencias, la carrera de Révellière ha sido provechosa en cuanto a títulos y regularidad si hablamos de rendimiento y minutos de juego.

Fijaos si han pasado cosas en diez años desde que Benítez y Révellière separaron sus caminos de forma involuntaria. Por eso, cuando hace unos días el Nápoles anunció que Révellière pasaría a formar parte del equipo que desde hace unos meses dirige con acierto Rafa Benítez, uno no puede dejar de esbozar una sonrisa en el rostro, imaginando la cabezonería positiva de la que hace gala el bueno de Benítez incorporando finalmente a su equipo al lateral que él quería contando ya con Maggio y Mesto para una posición similar.

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